La película dirigida por Daniela Goggi y protagonizada por Luis Machín reconstruye el caso que conmocionó a la Argentina en 1992. Disponible en Prime Video, la producción busca correrse del morbo y poner el foco también en Gladys, Elena, Cecilia y Adriana, las cuatro mujeres asesinadas.
El 15 de noviembre de 1992, Ricardo Barreda asesinó a su esposa Gladys, a su suegra Elena y a sus hijas Cecilia y Adriana en la casa familiar de La Plata. El caso generó un enorme impacto en la sociedad argentina y, con el paso de los años, convirtió al odontólogo en una figura reconocible de la cultura popular.
Más de tres décadas después, “Barreda” vuelve sobre aquella historia, pero con un desafío diferente: no solamente reconstruir el crimen, sino preguntarse cómo contar hoy un caso que durante años estuvo atravesado por el morbo, el tratamiento mediático y hasta la construcción de una figura popular alrededor del femicida.
La película está dirigida por Daniela Goggi y cuenta con Luis Machín en el papel de Barreda. El elenco se completa con Carla Peterson, Mercedes Morán, Maite Lanata, Margarita Páez, Marcelo Subiotto, Paola Barrientos y Alberto Ajaka.

No vanagloriar a un asesino
Uno de los principales aciertos de la propuesta está justamente en intentar correrse de los extremos. La película no busca glorificar al asesino, pero tampoco construye un personaje tan caricaturesco que termine alejándose de la complejidad de las relaciones que existían dentro de aquella familia.
A través de una estructura que combina distintos momentos temporales, “Barreda” reconstruye el deterioro de los vínculos familiares y muestra una convivencia marcada por el resentimiento y una violencia que va creciendo hasta desembocar en el crimen.
El relato también incorpora el juicio y reconstruye parte del proceso judicial, permitiendo que la historia avance entre el drama familiar y el thriller tribunalicio. Los saltos temporales funcionan como una herramienta para comprender cómo se fueron configurando esas relaciones y cómo se llegó al desenlace.
Luis Machín realiza una interpretación minuciosa del odontólogo, mientras que Carla Peterson, Mercedes Morán, Maite Lanata y Margarita Páez construyen a las mujeres de esa familia desde lugares diferentes. Gladys, Elena, Cecilia y Adriana dejan de aparecer solamente como nombres asociados a una tragedia y recuperan, dentro de la ficción, parte de su dimensión como personas y como integrantes de una familia atravesada por una convivencia cada vez más hostil.

Ese cambio de perspectiva resulta especialmente importante frente a la manera en que el caso fue tratado durante los años posteriores al crimen. Barreda llegó a convertirse en un personaje mediático, mientras que las cuatro mujeres asesinadas quedaron muchas veces relegadas frente a la enorme exposición que tuvo el victimario.
Los vestigios de una época
La película también recupera algunos elementos del contexto social de comienzos de los años 90. En una Argentina que todavía arrastraba las consecuencias de la última dictadura militar, la presencia de las armas, el Falcon verde y determinadas conductas del protagonista funcionan como parte del universo que rodea a la historia, sin convertirse necesariamente en explicaciones cerradas sobre lo ocurrido.
Goggi apuesta por una puesta en escena contenida y evita convertir el crimen en un espectáculo de violencia permanente. Incluso cuando la película llega a momentos explícitos, el relato mantiene una cierta austeridad que prioriza la construcción de los personajes y de los vínculos.
Ese mismo tono puede resultar, por momentos, previsible. La película avanza con seguridad y no pierde el interés, pero su decisión de evitar el sensacionalismo también reduce el impacto de algunas escenas. El espectador conoce desde el comienzo el destino de los personajes y la tensión está puesta menos en descubrir qué ocurrió que en observar cómo se construyó ese camino hacia la tragedia.

¿Qué quedó de las cuatro mujeres asesinadas?
En ese sentido, “Barreda” propone mirar nuevamente un caso que durante años fue contado desde la figura de su protagonista masculino, pero hacerlo desde una pregunta diferente: qué queda de las víctimas cuando la historia termina convirtiendo al asesino en personaje.
Sin necesidad de convertir la película en una reconstrucción morbosa ni en una explicación simplista, Daniela Goggi intenta recuperar la memoria de Gladys, Elena, Cecilia y Adriana y revisar, desde el presente, una historia que expuso mucho más que un crimen: también mostró cómo una sociedad puede transformar a un femicida en una figura popular mientras las mujeres asesinadas quedan en segundo plano.
“Barreda” ya está disponible en Prime Video y tiene una duración de 111 minutos.


