A raíz del reciente ataque de un pitbull a un niño en nuestra ciudad, el educador canino Marcelo Vázquez dialogó con AGNoticias sobre la urgencia de educar tanto a las mascotas como a sus dueños. Propone ordenanzas más estrictas, capacitaciones obligatorias y destaca que los perros «siempre avisan» antes de atacar.
El reciente y trágico episodio ocurrido en barrio Villa Oviedo, que involucró el ataque de un perro de raza pitbull a un menor, ha reabierto un debate urgente y doloroso en la ciudad de Alta Gracia: la tenencia responsable de animales de gran porte. En este contexto, AGNoticias dialogó con Marcelo Vázquez, educador canino que dicta clases en la Casa de la Cultura. El mismo enfatizó la necesidad de cambiar de raíz el enfoque con el que la sociedad aborda esta problemática.
«¿Por qué esperamos que ocurra una tragedia para hablar de prevención?», se preguntó Vázquez. Luego de expresar su solidaridad y más sincero pésame a la familia del niño afectado. Para el especialista, la clave radica en abandonar la reacción tardía para empezar a ser proactivos.
Según explicó, las señales previas a un ataque son universales en el mundo canino, sin importar si se trata de un animal grande o chico. «El perro avisa siempre. Lo único que tenemos que saber es leer al perro en sus gestos y actitudes. La diferencia está en el tamaño; si hay una agresión en un pitbull del 100%, los daños y las consecuencias no van a ser las mismas que en un caniche o un salchicha», detalló.
Uno de los puntos más críticos que abordó el educador es la relación entre los perros y los niños. Vázquez advirtió que cuando un can percibe a un individuo de su misma altura o tamaño, entra en un «modo de reserva». Empezando a mirarlo como un posible contrincante.
Para ilustrar lo rápido que puede escalar una situación por falta de atención adulta, compartió una dura experiencia personal. Hace años, su propio nieto de un año y medio fue atacado en el rostro por un Dóberman.
«El perro estaba echado y, al salir el niño al patio y quedar a su misma altura en un escalón, lo mordió. No había nadie prestándole realmente atención al perro; la persona a cargo estaba ocupada en otra cosa. Hay cosas que hay que saber prevenir, que lamentablemente las sabemos con el diario del lunes», reflexionó Vázquez. Desde aquel episodio inculcó en su familia la premisa de «proteger, prevenir y educar».

El dueño, la correa y la necesidad de una ordenanza local
Más allá del debate sobre razas específicas, el foco debe estar siempre en la capacitación del tenedor. El experto graficó la conexión entre dueño y mascota con una excelente analogía: «La correa es un cable USB; transmite todas las emociones que tenga la persona directamente al collar del perro».
Además, relató el caso de una familia local que tuvo que salir de su propia casa luego de que su Bull Terrier se volviera territorial con su plato de comida dentro de la cocina. Sin las herramientas adecuadas, los dueños quedaron como rehenes de su mascota. «No somos magos, esto no es magia, esto es educarse», afirmó categóricamente.
Frente a esta realidad, Vázquez adelantó que, a raíz de lo sucedido, buscarán agilizar la presentación de un proyecto de ordenanza en el municipio para regular la tenencia responsable.
Para el especialista, esta normativa debe evaluar el lugar, la forma y la capacidad real de la persona para tener un perro de características fuertes. Incluso, sugiere que quienes deseen adquirir estos animales deberían contar con un curso de educación canina de manera previa.
Actualmente, los cursos que brinda Vázquez en la Casa de la Cultura se dictan cada cuatro meses y se espera que las inscripciones reabran el año próximo.
Mientras tanto, el educador invitó a los vecinos a contactarlo a través de sus redes sociales (en Facebook e Instagram) y prometió impulsar charlas gratuitas en la ciudad para responder dudas e incentivar el conocimiento. Buscando que tragedias como la de Villa Oviedo no vuelvan a repetirse.




