Tras la histórica identificación de los restos de Carlos D’Ambra, la tradicional ronda por la memoria se transformó en un encuentro conmovedor. En diálogo con AGNoticias, Eduardo D’Ambra y Clarisa Villares compartieron sus sensaciones sobre el cierre de una búsqueda de 50 años y el legado imborrable de Emi y Santiago.
Ayer por la tarde, la Plaza Solares fue el escenario de una ronda por la memoria distinta, profundamente atravesada por la historia local. En la antesala de un nuevo 24 de Marzo, Alta Gracia se congregó no solo para sostener el reclamo histórico de Memoria, Verdad y Justicia. Sino para abrazar a la familia D’Ambra tras la confirmación de la identificación de los restos de Carlos Alberto «Nona» D’Ambra, a casi medio siglo de su desaparición.


El hallazgo, concretado por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) en el predio de La Perla, trajo consigo una mezcla ineludible de dolor y alivio. Clarisa Villares, prima de Carlos, expresó la dualidad de este momento tan esperado:
«Ha sido una emoción muy profunda, lo estábamos buscando desde hacía 50 años«, aseguró. Sin embargo, también remarcó el peso de las ausencias, recordando que es una herida abierta para la familia.


«Ya no están Emi y Santiago para recibirlo en casa, entonces es una mezcla de todo«, reflexionó, honrando la memoria de los padres de Carlos. Referentes indiscutidos de la lucha por los Derechos Humanos en la provincia.
Clarisa también detalló que la restitución de la identidad de Carlos se dio en el marco de la identificación de 12 personas, entre cerca de 2.000 cuerpos arrojados en fosas comunes.
En ese sentido, destacó que este reencuentro es el fruto del acompañamiento colectivo. E instó a continuar la búsqueda porque aún «faltan casi 400 nietos por buscar y muchos cuerpos por aparecer«.


Por su parte, Eduardo D’Ambra, hermano de Carlos, catalogó la noticia como un hecho «muy conmocionante«. Eduardo explicó que la familia, constituida como querellante, venía siguiendo de cerca el trabajo antropológico. Recordó que a fines del año pasado se había anunciado la recuperación de restos, pero restaban los análisis finales para confirmar las identidades.
«Por ahí uno pensaba que ya no se iba a encontrar», confesó, y agregó que la noticia, aunque dolorosa, fue recibida con la enorme satisfacción de haber hallado la verdad que tanto buscaron, brindando fuerzas para que este proceso continúe.






De cara a la conmemoración de los 50 años del golpe cívico-militar, Eduardo dejó un mensaje claro para los vecinos de Alta Gracia.
Destacó el valor simbólico de la marcha del 24 de marzo, subrayando la importancia de sumarse activamente para apoyar estas causas. «Esperamos que esta marcha sea más y más convocante que las de los años anteriores. Nos convocamos a todos«, concluyó.
La ronda en la Plaza Solares demostró que Alta Gracia no olvida, y que la incansable búsqueda de la familia D’Ambra es, hoy más que nunca, una bandera de toda la ciudad.





