Por Germán Tinti (especial para Crónicas al Voleo)
Hace unos días las cosas se pusieron de cabeza en el fútbol inglés. El Macclesfield FC, un equipo que milita en la sexta división de Inglaterra daba lo que por estas pampas llamamos «un batacazo». En el Moss Rose Stadium de Macclesfield –una pequeña ciudad del Condado de Chesire con poco más de 50 mil habitantes ubicada a casi 300 kilómetros al norte de Londres– los locales se impusieron al Crystal Palace, equipo de la Premier League, último campeón de la FA Cup.

El humilde equipo local –dirigido por John Rooney, hermano del histórico goleador Wayne– se impuso por dos a uno, con goles de Paul Dawson e Isaac Buckley-Ricketts, mientras que Jeremy Pino descontó para los del palacio de cristal cuando expiraba el partido. Se lo considera uno de los más importantes «giant killing» (asesinato de gigante) de la historia del certamen.
El dato no es menor. Si confeccionáramos una especie de tabla general de posiciones de todas las categorías del fútbol inglés, el Macclesfield FC está 117 puestos por debajo del Crystal Palace. Milita en la National League North, que es la sexta categoría y está conformada por equipos semiprofesionales.
Pioneros regionales
Nacido en 1876 con el nombre de Macclesfield Town FC, producto de la fusión entre un equipo de cricket y el que conformaban los «Cheshire Rifle Volunteers» (Fusileros voluntarios de Chesire). Jugó la FA Cup por primera vez en 1882
Sin embargo, el club ingresó en el sistema de ligas recién en 1891, cuando fundó la Chesire County League junto a los clubes Northwich Victoria, Crewe Alexandra, Nantwich, Congleton Town, Hyde y Witton. En esa última década del siglo XIX, el Macclesfield se convirtió en una de las instituciones más importantes del fútbol del noreste inglés.

También en ese año los «Silkmen» dejaron su cancha original en Victoria Road para trasladarse al que sería el escenario de sus hazañas y desventuras hasta el día de la fecha: Moss Rose. El apodo de silkmen (literalmente «hombres de seda», denominación a priori poco propicio para un equipo de fútbol) se justifica en el hecho de que Macclesfield fue históricamente un importante centro de la industria de la seda en Inglaterra durante los siglos XVIII y XIX. La ciudad de Macclesfield llegó a ser conocida como «Silk Town».
En ese lapso ganó el título de la liga de Chesire en 1893-94 y 1894-95. También se impuso en la edición 1890/91 de The Combination, un certamen regional que convocaba a los clubes más importantes de la zona. También obtuvo títulos en competiciones del condado como la Cheshire Senior Cup, reforzando su dominio regional.
Un equipo consolidado
Durante la primea mitad del siglo pasado, el Macclesfield Town afianzó su poderío en el ámbito de la Chesire County League, disputando históricos duelos y peleando mano a mano torneos ligueros con el Northwich Victoria F.C., el Witton Albion F.C. y el Hyde United F.C. En ese período, los albiazules ganaron las ligas de las temporadas 1931/32, 1932/33, 1933/34 y 1935/36. Además obtuvo varios torneos regionales y participó en distintas ediciones de la FA Cup. En este lapso se consolidó como una potencia en la región.
Después del parate obligado por la Segunda Guerra Mundial, los silkmen continuaron afirmando su predominio en el noroeste inglés, de modo tal que en la segunda mitad de la década del 80 subieron un escalón y llegaron a lo que es hoy la National League.

Los problemas comenzaron justo después de alcanzar el punto más alto en su historia deportiva, cuando en 2018 logró el ascenso a la League Two, la tercera categoría del fútbol inglés. El profesionalismo fue un desafío demasiado exigente e inmediatamente comenzó a evidenciar dificultades para dar la talla. Los pagos de sueldos a jugadores y demás empleados empezaron a espaciarse más de lo recomendable, por lo que las autoridades comenzaron a aplicar sanciones, especialmente deducción de puntos.
En la temporada posterior las cosas, lejos de mejorar, continuaron hacia el incierto rumbo de los tomates. Más sanciones con deducción de puntos y también la novedad de embargos judiciales. Así se llegó al 2020, cuando finalmente la federación inglesa decidió expulsar al Maccelsfield Town de la League Two y la justicia le puso el cartel de remate al club. Triste, solitario y… ¿final?
El renacimiento
Ningún final, porque todos sabemos que cuando el agua está llegando al cuello aparece un empresario convenientemente alcoholizado con la mosca suficiente para terminar con nuestras angustias. Bueno, no siempre pasa, pero algunos tienen la suerte, y el Macclesfield la tuvo.

Cuando el panorama era por demás umbrío, apareció Rob Smethurst, un empresario dedicado a las aplicaciones de logística para el sector automotriz, aunque el negocio del fútbol no le era ajeno. El muchacho es el fundador de «Pro Football Academy», una de las academias privadas de fútbol más grandes del Reino Unido.
Pues bien, el muchacho «refundó» al Macclesfield, que ya no sería Town sino Football Club. Para ello debió levantar un muerto de más de 500.000 Libras Esterlinas (casi 700 lucas verdes al cambio de hoy). Bajo su mando, los Silkmen –que habían descendido a la última categoría del fútbol inglés, la novena– lograron tres ascensos en cuatro años.
El santo bebedor
Así, como un Ave Fenix moderno y británico, el Macclesfield había resurgido de sus cenizas y obtuvo de certificado de supervivencia al eliminar de la FA Cup al último campeón. En medio de la euforia por el triunfo, Smethurst expresó: «¿Sabe qué? Es increíble. Las imágenes, quiero decir, estoy… No tengo palabras. Es un sueño hecho realidad. Y ver a todos los aficionados del Mac correr por el campo demuestra lo mucho que ha significado para todos. Y sí, para mí, que compré este club hace cinco años, nunca, jamás, habría imaginado que esto sucedería hoy».
Cuando le preguntaron cómo había llegado al club, no pudo reprimir una sonrisa canchera y dijo: «Lo compré en Rightmove después de cuatro días bebiendo y no recuerdo haberlo comprado. Y mira dónde estamos ahora». Por otra parte, prometió que el premio para el plantel es llevarlos a Ibiza.
Pero la euforia es como la espuma de la cerveza, finalmente desaparece y la realidad vuelve a imponerse. En el siguiente compromiso de la FA Cup, el Brentford le ganó en el Moss Rose por uno a cero. Las cosas volvían a estar en su lugar.
Se hicieron realidad las palabras de Joan Manuel Serrat: «Y con la resaca a cuestas / vuelve el pobre a su pobreza, / vuelve el rico a su riqueza / y el señor cura a sus misas. / Se despertó el bien y el mal / la zorre pobre al portal, / la zorra rica al rosal, / y el avaro a las divisas. / Se acabó, / el sol nos dice que llegó el final, / por una noche se olvidó / que cada uno es cada cual».


