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Su esposa enfermó de cáncer, se reinventó y creó una gomería móvil para trabajar

Su esposa enfermó de cáncer, se reinventó y creó una gomería móvil para trabajar

Javier Britos se mueve desde barrio Alberdi hacia La Calera con su auto que convirtió en gomería. Contó su historia y conmovió a todos.

La vida pone adversidades que obligan a reinventarse, cambiar de rumbos y apostar a nuevos caminos. Javier Britos es un cordobés que de eso sabe muy bien: a su esposa le diagnosticaron cáncer, no pudo seguir trabajando en la construcción y abrió una gomería. Pero no es cualquier gomería, sino una móvil que va a los distintos puntos de Córdoba en los que los vecinos tienen imprevistos con sus vehículos.

El gomero llevó una carta para contar su historia y ahora mostró cómo funciona su gomería móvil. “Tengo experiencia como gomero hace varios años pero hace tres que me reinventé”, comentó y explicó que el gran cambio surgió cuando su esposa fue diagnosticada de cáncer.

En ese momento, Britos trabajaba en el sector de la construcción en el sur del país y no pudo viajar. Fue entonces que decidió abrir primero la gomería en su casa y luego convertir su auto en una gomería móvil. “Tengo parches, tarugos, pasta para arme y desarme, compresor para urgencias mínimas y otro más grande”, afirmó.

Según explicó, todas las herramientas funcionan “a base de un conversor que convierte a los 12 voltios de la batería del auto en 220”. “Tengo luz, puedo usar amoladora, agujereadora”, aseguró. También comentó que su trabajo se realiza “a palanca, a la vieja escuela”.

“La idea es que la gente me llame, yo asistirlo en el punto donde tengan el imprevisto o la desgracia de pinchar. Mi trabajo es salvarles el auxilio”, sostuvo Britos, quien se cuida de la inseguridad pidiendo fotos del carnet de conducir de las personas que solicitan su servicio.

La zona en la que presta sus servicios es desde barrio Alberdi hacia La Calera. “En toda esa franja estoy a disposición”, dijo.

Salir adelante

Después de reinventarse para acompañar a su esposa en el tratamiento contra el cáncer, la mujer falleció y quedó solo con sus seis hijos. Aunque tres de ellos ya no viven en la casa, hay otros tres que necesitan de él. “Fue una lucha, un caos familiar y a mí se me complicó bastante”, se sinceró y siguió: “Hoy en día estamos un poco más fuertes en mi casa”. “Todo depende de ingresos en toda familia, cuando hay un plato de comida en la mesa hay otras caras y la idea mía es que la gente me conozca y poder ofrecerles el servicio”, añadió.

“Estamos tratando de sobrellevar situaciones de la vida. Se sale adelante con ganas. Por ahí tenemos bajones pero se sale adelante”, concluyó mientras respondía todas las llamadas que empezaron a llegarle.

Fuente: El Doce

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