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La historia de Braian: se fue por una corazonada y terminó viviendo entre las auroras boreales de Noruega

La historia de Braian: se fue por una corazonada y terminó viviendo entre las auroras boreales de Noruega

En esta sección te invitamos a conocer las historias de aquellos altagracienses viviendo en diferentes partes del mundo. AGNoticias dialogó con Braian quien, animado por un amigo, decidió explorar el mundo. Lo que siguió fue una experiencia intensa: entre trámites, mudanzas, empleos temporales y paisajes que parecen de otro planeta, vivió un año en Alemania y otro en Noruega, donde hoy reside.

En AGNoticias la sección «Altagracienses por el Mundo» ya es un clásico de nuestro portal informativo. Un espacio dónde les acercamos los lectores historias de vecinos, amigos o familiares que dejaron su ciudad natal y que ahora están viviendo diferentes experiencias alrededor del mundo. En esta oportunidad, conocemos más al altagraciense Braian Zárate.

De Alta Gracia al Círculo Polar Ártico. De la sierra al hielo, del calor al sol de medianoche. Así podría resumirse la historia de Braian, quien decidió dar un vuelco total a su vida y hoy reside en Tromsø, Noruega, una de las ciudades más australes del planeta.

Pero detrás de ese resumen, hay una aventura rica en experiencias, decisiones difíciles, aprendizajes constantes y una visión del mundo que se ensancha cada día más.

A veces los grandes cambios comienzan con una simple pregunta. En el caso del joven, la invitación a emigrar surgió de parte de un gran amigo.

“Un día me dijo: ‘Che, ¿qué te parece si emigramos y probamos qué tal es la vida allá?’. Él ya lo tenía planeado con su novia, y aunque yo lo venía pensando como algo para dentro de algunos años, no lo dudé: ‘¡Bueno, dale! Total, no perdemos nada. Como mucho volvemos a Alta Gracia y seguimos como estábamos’”.

Así, con apenas cinco meses por delante, comenzó la aventura de planear una nueva vida en el exterior. Buscar información, preparar documentación, soltar la rutina, despedirse de los afectos. Cada paso fue un reto, pero el entusiasmo pesó más.

Primer destino: Andorra, una prueba de fuego

El primer intento fue en Andorra, el pequeño país enclavado entre España y Francia. Allí residió durante dos meses, aunque no logró conseguir trabajo.

“No fue fácil. El país es muy lindo, pero al no poder insertarme laboralmente decidí buscar otras alternativas. Fue entonces cuando apliqué para una Working Holiday Visa en Alemania, y todo cambió”.

Alemania: visa, viajes y adaptación

Luego, desde febrero de 2023 hasta febrero de 2024, vivió en Alemania gracias a una visa que le permitía trabajar y recorrer el país.

“Fue un año espectacular. Conocí muchas ciudades, trabajé, aprendí a moverme por Europa. Esa experiencia fue fundamental para entender cómo manejarme en otro continente, con otras reglas y culturas. Me hizo más fuerte y seguro”.

Durante ese tiempo, no solo conoció a fondo Alemania, sino que también aprovechó para viajar por otros países cercanos. “Estar allá te abre las puertas a todo el continente. Los trenes, los vuelos, todo está conectado”, relató.

Noruega: un nuevo comienzo en Tromsø y el desafío de conseguir vivienda y trabajo

En junio de 2024, volvió a utilizar una Working Holiday Visa, esta vez para instalarse en Noruega, específicamente en Tromsø, una ciudad conocida por su belleza natural, sus auroras boreales y su ubicación extrema en el norte.

“Es una ciudad impresionante. Desde el primer momento me impactó la naturaleza, la tranquilidad, lo limpio que está todo. Y la sensación de seguridad es increíble”.

Pero no todo fue fácil. Braian explicó que conseguir trabajo y vivienda puede ser un desafío, sobre todo en temporada alta, cuando el turismo llena la ciudad.

“Lo mejor es llegar entre abril y agosto, cuando hay menos turismo y es más fácil encontrar dónde quedarse. Trabajo siempre hay, tal vez no en lo que uno quiere al principio, pero se puede ir buscando otra cosa mientras tanto”.

Además, señaló algo fundamental: la comunidad argentina en Tromsø.

“Hay muchísimos argentinos viviendo acá. Siempre hay alguien que te da una mano cuando llegás. Esa red de apoyo es clave, sobre todo si no sabés por dónde empezar”.

Auroras boreales y sol de medianoche

Uno de los aspectos más llamativos de la vida en Tromsø es el clima extremo y los fenómenos naturales que lo acompañan.

“El invierno es duro. Las temperaturas pueden rondar los -10 grados y hay días en que está oscuro casi las 24 horas. No se ve la luz del sol por semanas. Por eso es importante tener una rutina, mantenerse activo, salir aunque haga frío. El encierro puede jugar en contra”.

En contraste, el verano es luminoso y vibrante, con el famoso sol de medianoche que ilumina el cielo las 24 horas.

“Es muy loco, cuesta dormir al principio porque siempre hay luz. Pero también te llena de energía, la ciudad se transforma. Es algo que hay que vivirlo al menos una vez en la vida”.

Y por supuesto, las auroras boreales son parte fundamental de la experiencia.

“Ver el cielo teñido de colores es una de las cosas más impresionantes que viví. No importa cuántas veces las veas, siempre te emocionan”.

La vida en sociedad: orden, respeto y bilingüismo

En su día a día, Braian también destaca el funcionamiento impecable del transporte público, la organización general del país y el respeto con el que se vive en Noruega. A pesar de la diferencia cultural, el idioma no fue una barrera.

“Aunque aprendí un poco de noruego, me manejo 100% en inglés. Acá todos lo hablan perfectamente, desde niños hasta personas mayores. Eso me permitió integrarme mejor y tener más oportunidades laborales y sociales”.

La gente local también lo recibió con amabilidad. “Se sorprenden de que haya venido desde Argentina a vivir tan lejos. Me han tratado muy bien, con respeto y curiosidad”.

Un consejo desde el otro lado del mundo para quienes deseen emigrar

El joven no duda en alentar a quienes están pensando en emigrar, aunque sea por un tiempo. Sabe que dar ese paso puede generar miedo, pero también está convencido de que vale la pena intentarlo.

“Dense la oportunidad de viajar, de conocer más allá de nuestra ciudad. El mundo es enorme y está lleno de aprendizajes”, aseguró.

Para él, vivir en otros países no solo amplía horizontes, sino que permite ganar experiencia, madurar y conocerse en profundidad. Estar lejos de lo familiar obliga a desarrollar herramientas nuevas y a enfrentar desafíos que fortalecen.

“Van a crecer, se van a conocer más a sí mismos. Y si no les gusta, siempre pueden volver. Pero si les gusta, se van a sentir orgullosos toda la vida de haberlo intentado”, expresó.

Con esa frase resume lo que para él es una de las decisiones más valientes: salir al mundo sin certezas, pero con ganas de aprender.

¿Volver a Argentina?

Por el momento, su vida sigue en movimiento ya que quiere seguir conociendo lugares, aprendiendo idiomas y sumando experiencias. Pero su corazón sigue anclado en su lugar de origen.

“Solo volveré de visita por ahora, pero en un futuro no me veo viviendo en otro país que no sea Argentina”.

Así, Braian se suma a los cientos de altagracienses que decidieron salir al mundo con la curiosidad como motor y con la certeza de que, pase lo que pase, siempre se puede volver al lugar donde todo empezó.