Un sueño que nació hace años junto a sus amigos se convirtió en una aventura inolvidable. Jero recorrió distintos destinos de Brasil con Raki, su perro, que viajó en un espacio de madera diseñado especialmente para acompañarlo durante el camino.
Hay sueños que llevan años dando vueltas en la cabeza hasta que un día se convierten en realidad. Para Jero y sus amigos, viajar juntos era uno de ellos. Lo habían hablado desde que tenían 13 años y, finalmente, la aventura se hizo realidad: emprendieron un viaje en moto hacia Brasil, con un compañero muy especial a bordo, Raki, su perro.
Para que pudiera acompañarlo, Jero tuvo que pensar en cada detalle. En un primer momento, intentó utilizar una caja transportadora para mascotas, similar a las que se usan para viajar en avión, pero no funcionó como esperaba. Raki no entraba cómodamente y el espacio no era lo suficientemente resistente. Por eso, decidió cambiar de plan y diseñar una casita de madera adaptada a sus necesidades.
El desafío era todavía mayor porque Raki tenía apenas cuatro o cinco meses cuando comenzó el viaje y crecería durante el recorrido. Por eso, Jero construyó un espacio más amplio, pensado para que pudiera adaptarse a medida que pasara el tiempo. Además, incorporó un techo tipo toldo, que podía colocar o retirar según las condiciones del clima, para protegerlo de la lluvia y del sol.
De la ruta a los paisajes de Brasil
Antes de emprender la travesía, Jero realizó algunos recorridos cortos por la zona para que Raki pudiera acostumbrarse a viajar. Esa preparación fue importante para que el perro se adaptara a la experiencia y al espacio construido especialmente para él.
El recorrido incluyó el cruce por Corrientes y distintas paradas en Brasil. Pasaron la Navidad en Gramado, un pintoresco destino ubicado en la sierra brasileña, y recibieron el Año Nuevo en Florianópolis. Finalmente, llegaron a Ilha Bela, en el estado de São Paulo.
En total, recorrieron alrededor de 6.000 kilómetros, una distancia que convirtió el viaje en una experiencia inolvidable para ambos.
Según contó Jero, Raki se adaptó muy bien al camino y solía dormir durante los trayectos. La casita de madera le permitió viajar junto a su compañero y contar con un espacio pensado para brindarle comodidad y protección durante las distintas etapas de la aventura.
Una historia que llamó la atención en el camino
La particular forma de viajar no pasó inadvertida. Tanto en la ruta como en las ciudades, muchas personas se sorprendían al ver a Raki en su espacio especialmente diseñado para la moto. Algunos conductores frenaban para sacar fotografías y otros se daban vuelta para mirarlo o saludarlos. Pero entre tantos kilómetros y encuentros, Jero también se llevó una reflexión que lo marcó.
Durante una parada para hacer compras en un supermercado, conoció a una persona que estaba en la calle acompañada por varios perros. En medio de la conversación, el hombre le hizo una pregunta: “¿Sabés por qué el perro es el mejor amigo del hombre?”.
Cuando Jero le preguntó por qué, recibió una respuesta que no olvidó: “Porque no conocen el dinero”. La frase lo impactó especialmente por el contexto en el que se produjo: aquella persona vivía en la calle y estaba rodeada de sus perros. Un encuentro breve que terminó convirtiéndose en uno de los recuerdos más significativos del viaje.
Compartir el mundo con su compañero
Para Jero, la experiencia también reafirmó una idea: los animales pueden conocer el mundo que las personas les muestran. Por eso, considera que es importante acostumbrarlos desde pequeños a este tipo de experiencias, siempre teniendo en cuenta sus necesidades y su bienestar.
Aunque todavía no tiene un próximo viaje organizado, sabe que deberá hacer algunas modificaciones para volver a salir con Raki. El crecimiento del perro hará necesario ampliar su casita o buscar otra alternativa de transporte, como un auto o una combi.
Por ahora, los 6.000 kilómetros recorridos por Brasil quedan como el recuerdo de una aventura que comenzó como un sueño entre amigos y terminó convirtiéndose en una historia de compañerismo, creatividad y amor por los animales.




