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Crónicas al Voleo

Anna Marly y el himno de la Resistencia

La resistencia francesa a la invasión alemana tuvo un himno que la mantuvo firme y le dio fortaleza.
Por Germán Tinti

Con el fondo musical de la “Marcha de San Lorenzo”, las tropas alemanas entraron en París el 14 de junio de 1940. “A paso redoblado avanza el enemigo” es una buena descripción de la imagen de esos soldados hasta el culo de anfetaminas dirigiéndose a Champs-Élysées. El ejército de Hitler arrasó con Bélgica y Luxemburgo y en solo 5 semanas doblegó la débil oposición de las fuerzas francesas. El propio Adolfo aprovechó la ocasión para tomarse una foto con la escenografía de la torre Eiffel como un turista cualquiera.

Adolfo Hitler, como un turista mas, entrando a París.

Los nazis se instalaron en la vieja Lutecia, el Mariscal Petain mutó de héroe de la Primera Guerra a infame colaboracionista, De Gaulle constituyó en Londres la sede del Gobierno en el exilio de la Francia Libre. Y en el territorio ocupado comenzaba a gestarse la llamada “Resistencia Interior” conformada por hombres y mujeres de todas las edades; había universitarios, maestros, periodistas, ingenieros, militares, adolescentes, gente de clases media y alta, tanto como obreros, tenderos o artesanos; todas las capas sociales, todas las sensibilidades políticas, filosóficas y religiosas están representadas en el seno de la Resistencia. También había antifascistas italianos, antinazis alemanes y republicanos españoles; inmigrantes polacos, ucranianos y armenios. Los “maquis” comenzaban a recuperar su país.

Amigo, ¿escuchas el vuelo de los cuervos sobre nuestras llanuras? / Amigo, ¿escuchas estos gritos sordos de un país que encadenan? / ¡Eh! partisanos, obreros y campesinos, es la alarma / Esta noche el enemigo conocerá el precio de la sangre y de las lágrimas.

En Londres vivía exiliada Anna Betulínskaya, una cantante y compositora rusa hija de un aristócrata fusilado por la revolución bolchevique. Su madre griega huyó y se instaló con sus dos hijas en la Costa Azul. Como artista había adoptado el seudónimo de Anna Marly y con esa identidad, en 1940 se lanzó a los caminos para trabajar en tiempo completo en la resistencia contra la Wehrmach. Así llegó a la capital del Reino Unido y se unió a la Francia Libre del General De Gaulle.

En esa ciudad escuchó la noticia del bombardeo a la ciudad rusa de Smolensk, en agosto de 1943. Según la periodista Annick Peigne-Giuly, Una noche al enterarse que Smolensk era bombardeada por los nazis, la palabra «partisanos» (partisanski) le cruzó por la mente como un rayo. De un tirón compone la canción, un poema melancólico que canta en ruso acompañándose solamente con el sonido de sus dedos pulsando las cuerdas. Es La Marcha de los Partisanos (en ruso) dedicada a los partisanos soviéticos, la que luego se convertiría en The Guerilla Song para la BBC, y un poco más tarde en Le Chant des Partisans para los franceses”.

La resistencia francesa no hizo distinciones ni de clases sociales ni de género.

La composición original fue reescrita y adaptada por Joseph Kessel, un escritor y periodista francés nacido circunstancialmente en Villa Clara (Entre Ríos) y Maurice Druon (que años después sería Miembro de la Academia Francesa, la RAE de ellos). Radio Londres, la emisora de onda corta de la BBC comenzó a emitir la  melodía silbada dos veces al día. Rápidamente se convirtió en un distintivo de los partisanos franceses. La emisora estatal británica grabó y difundió en el continente una versión cantada por Germaine Sablon. El propio Kessel dijo que entonces nació “La Marsellesa del ejército de las sombras”.

Suban de la mina, desciendan las colinas, camaradas, / Saquen del pajar los fusiles, la metralla, las granadas, / ¡Eh! los que maten, a vuestras armas y a vuestros cuchillos, maten rápido. / ¡Eh! saboteador, cuidado con tu carga de dinamita…

Le Chant des Partisans inspiró a miles de combatientes que colaboraron para arrebatar Francia de las garras nazis y liberar París en agosto de 1944. Después de la guerra se convirtió en un éxito mundial y en un símbolo de  la lucha por la libertad. Fue grabada miles de veces por los artistas más diversos y en los estilos más variados, incluyendo una muy polémica versión bailable del grupo de Toulouse Zebda. Pero sin dudas la más famosa es la que realizó Yves Montand.

Kessel y Druon se quedaron con todo el crédito. El manuscrito de la canción ha sido declarado monumento nacional y permanece conservado en el Museo de la Legión de Honor. Incluso, Maurice Druon afirmó desconocer que Anna Marly hubiera escrito una letra para la canción.

Somos nosotros quienes rompemos los barrotes de las prisiones para nuestros hermanos / (El odio nos persigue y el hambre que nos impulsa, la miseria. / (Existen países donde las personas en lo hondo de sus camas sueñan / Aquí, tú nos ves, nosotros marchamos y matamos… nos revientan…
Ives Montand, quien inmortalizó el himno de los partisanos franceses.

Marly fue una prolífica compositora que registró más de 300 canciones. Le puso la música original al poema “Lamento de los partisanos”, escrito por Emmanuel d’Astier de la Vigerie, un escritor y periodista que fue miembro de la Resistencia y recibió de manos de De Gaulle la Orden de la Liberación. Esta canción también gozó de enorme popularidad y fue versionada por Joan Baez y Leonard Cohen, entre otros artistas. En el año 2000 publicó su autobiografía “Anna Marly, troubadour de la Résistance” (Anna Marly, trovadora de la Resistencia). En sus páginas recuerda algunos viejos (y proféticos) versos: “Nos olvidarán/nos mantendrán en la sombra”.

Una vez finalizada la guerra se mudó a Brasil, donde se convirtió en una embajadora de la canción francesa en Latinoamérica. El reconocimiento de su país demoró 20 años: recién en 1965 el propio Charles De Gaulle le entregó la Orden Nacional del Mérito. En la ocasión el Presidente dijo que Marly había hecho “de su talento un arma para Francia”. Cuando se conmemoraron 40 años del final de la guerra recibió la Legión de Honor.

Aquí cada uno sabe lo que quiere, lo que hace, cuando pasa. / (Amigo, si tú caes, un amigo sale de la sombra en tu lugar. / (Mañana la sangre negra se secará con el gran sol sobre las rutas / Canten, compañeros, en la noche la libertad nos escucha…

Anna Marly murió el 31 de mayo de 2006 en Palmer, el pequeño pueblo de Alaska donde vivió sus últimos años, lejos de todo, apenas recordada. «He participado en la guerra cantando y escribiendo su historia en canciones y he tenido el honor, puedo decirlo, de haber conocido a los primeros grandes resistentes», expresó la artista en la última entrevista que concedió.

A pocos días de haberse conmemorado el 75º Aniversario de la caída del Tercer Reich, su música inspiradora y sus versos silenciados  invadieron cada una de los emotivos y austeros homenajes que la pandemia impuso.

La resistencia francesa a la invasión alemana tuvo un himno que la mantuvo firme y le dio fortaleza. Anna Marly fue su autora y a ella se le debe.

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