Por Belén Montoya – Platea preferencial es una columna pensada para hablar de cine. Saliendo del lado formal de AGNoticias, la columna se propone a recomendar películas y series, comentar films y a brindar «datos color» de actrices y actores pertenecientes a Hollywood, cine argentino y cine independiente. En esta ocasión, hablaremos de la polémica que gira en torno a las nominaciones de los Oscar 2025.
Hablar de los Oscar como el máximo referente en materia de premios cinematográficos puede parecer un cliché. En la actualidad, existen otros galardones que destacan por criterios más objetivos y con un criterio más afinado. Sin embargo, la popularidad y el impacto cultural del evento siguen siendo innegables. Cada año, los Oscar logran sorprender al público, ya sea para bien o para mal. Este año, la polémica gira en torno a la película más nominada: Emilia Pérez, que compite en 13 categorías. A continuación, profundizamos más de este film y también hablaremos de Ainda Estou Aqui, la representante de Brasil que ha logrado varias nominaciones y se posiciona como una fuerte contrincante que realmente es latina.

El punto de partida: las tramas
Emilia Pérez es una cinta francesa dirigida por Jacques Audiard. La misma mezcla thriller, drama y musical para contar una historia única que combina tensión y emociones profundas. La trama sigue a Rita (Zoe Saldaña), una abogada sobrecalificada que recibe una propuesta inesperada: ayudar a un poderoso líder de un cártel (interpretado por Karla Sofía Gascón) a fingir su muerte y transformarse en la mujer que siempre soñó ser. Ver trailer.
Por otra parte, Ainda Estou Aqui es Brasilera y fue dirigida por Walter Salles. La película es un retrato de la dictadura militar brasileña de los años 70, construido desde el punto de vista de una mujer que, después de que su esposo (un congresista llamado Rubens Paiva) es arrestado por los militares, se enfrenta a la dura realidad de su desaparición y a tener que proteger a sus hijos y a su familia del mundo cruel y lleno de peligros en el que les toca vivir. Ver trailer.


La polémica en sí
Ahora sí, con todo el contexto necesario, vale adentrarnos en la polémica. Emilia Pérez aborda una temática profundamente dura, que refleja la realidad que miles de personas enfrentan diariamente en México. Sin embargo, el debate no debería centrarse en si este tipo de historias deben de ser contadas, ya que visibilizarlas es sumamente necesario. El verdadero problema radica en cómo se lleva a cabo esa representación. La ejecución es clave para evitar caer en la insensibilidad o en interpretaciones que resulten hirientes frente a una realidad tan dolorosa. En el caso de Emilia Pérez, es la manera en la que el film decide abordar este problema lo que se cuestiona. Es ahí donde se origina la controversia.
Hablando de la película en sí, debo decir que Emilia Pérez simplemente no funciona. Los musicales son un género de nicho, con una base fiel de seguidores, pero también con muchos detractores. Las canciones se sienten fuera de lugar, forzadas, casi superpuestas a la narrativa en lugar de integrarse orgánicamente. Si miramos ejemplos recientes de musicales nominados al Oscar, La La Land (2015) destaca porque su música está completamente entrelazada con la historia, complementando el relato. En contraste, Emilia Pérez falla notoriamente en este aspecto, dejando la sensación de que su intento por ser un musical queda a medio camino.

¿Qué dicen en redes sociales?
Tras el anuncio de las nominaciones el jueves pasado, las redes sociales estallaron y convirtieron a Emilia Pérez en tendencia. La realidad es que en Latinoamérica, estas 13 nominaciones son consideradas una injusticia. Si bien aún no se sabe qué ocurrirá el 2 de marzo en la ceremonia — también vale destacar que, en el pasado, muchas películas con múltiples nominaciones apenas han ganado uno e incluso ningún Oscar—, el simple hecho de que Emilia Pérez reciba este nivel de reconocimiento generó un gran debate en redes sociales, sobre todo en X y en Tik tok.
Entre las críticas más recurrentes está el tema del elenco y de su habla. Para muchos -me incluyo abiertamente en ese grupo-, bastaba con seleccionar un reparto verdaderamente mexicano para resolver gran parte de los problemas. No se trataba de buscar víctimas directas del narcotráfico, sino de actores y actrices que entendieran y fueran parte de la cultura que esta historia busca retratar. Sin embargo, el equipo optó por figuras de renombre como Zoe Saldaña y Selena Gómez -Selena fue duramente criticada por no dar con el idioma adecuadamente- , lo que despertó aún más polémica. Eso genera que su interpretación se sienta forzada. A esto se suma el uso evidente de inteligencia artificial y traductores en todas y cada una de las canciones. Digamos, se generó un debate de no acabar jamás.




La importancia de hacer una película con respeto
El respeto es esencial para contar cualquier historia, ya sea ficticia, verídica o basada en hechos reales. Y aquí es donde, para mí, se encuentra la mayor diferencia entre Emilia Pérez y Ainda Estou Aqui. Esta última aborda una realidad dura con cuidado y respeto hacia una parte de la historia que forma parte de la identidad de Brasil. Como latinoamericanos, podemos reconocernos en esa historia, o al menos entenderla desde un lugar de empatía.
Emilia Pérez fracasa enormemente en este aspecto. No porque el narcotráfico sea un tema ajeno a Latinoamérica, sino porque los recursos narrativos para conectar con la audiencia estuvieron ausentes. Nadie se tomó el trabajo de acercar al espectador a esta realidad. La película no es respetuosa, mucho menos sensible y se limita a tratar un tema tan doloroso sin las herramientas necesarias para hacerlo con profundidad.
El respeto debería ser el pilar fundamental al hacer cualquier película. Esto lo mencioné anteriormente en mi columna sobre Cromañón. Para relatar algo que impacta profundamente a una sociedad, no se puede hacer sin contar con herramientas claves como el tiempo de investigación, un alto grado de empatía y las posibilidades de profundizar en esa idea.
Otro debate que circula en redes sociales radica en que esta falta de respeto ocurre porque en Europa hacen películas sobre Latinoamérica sin el entendimiento necesario. Sin embargo, no coincido del todo con esta crítica. Un ejemplo reciente es La sociedad de la nieve, dirigida J.A. Bayona. Esta película, basada en un libro, está llena de respeto y sensibilidad. Es un homenaje sincero a las personas que vivieron esa tragedia -sobrevivientes y no sobrevivientes, y por eso logró convertirse en una obra digna de nominaciones -que la academia decidió no galardonar-. También porque sus principales víctimas tomaron roles fundamentales en la producción de la idea que se quiere contar.


Remedio infalible para honrar a Latinoamérica: escuchar su historia
Para cerrar, considero que la Academia debería detenerse escuchar y reflexionar sobre lo que se está diciendo desde el otro lado. Honrar los criterios técnicos, narrativos y cinematográficos debería ser el punto de partida. Emilia Pérez no merece nada porque simplemente no es una buena película. No se trata de intenciones buenas o malas. En el cine, lo que se juzga es el producto final. Nadie evalúa las ideas o los buenos deseos detrás de una obra, sino lo que esa obra logra transmitir. Hablar de un musical sobre el narcotráfico en México, con un elenco mayoritariamente extranjero que ni siquiera domina el idioma, imposibilita que el espectador se sienta inmerso en la historia. Es así de simple.
Creo que toda la controversia generada en redes sociales -y por temitas de agenda- hará que Emilia Pérez gane algún premio en la ceremonia, probablemente para catapultar «el momento polémico de la noche.» Pero también tengo la esperanza de que estos premios recuperen el prestigio que alguna vez tuvieron y vuelvan a reconocer a quienes realmente lo merecen. El verdadero peso de una película no está únicamente en la fuerza de su historia, sino en cómo se cuenta. Y, sobre todo, en el respeto con el cual se aborda. Ojalá Ainda Estou Aqui arrase y gané a mejor película extranjera. Acá hay aguante para el buen cine.


