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Altagracienses destacados

Felipe y Juan Cruz, los chicos que nos dejaron en lo alto a través del deporte

Felipe y Juan Cruz, los chicos que nos dejaron en lo alto a través del deporte
El esfuerzo silencioso, el acompañamiento de la familia y el respaldo de la gente de Alta Gracia transformaron su camino deportivo en una historia que merece ser destacada. En esta edición de Altagracienses destacados, hablamos de la carrera deportiva de Felipe González y Juan Cruz Álvarez en el beach handball tras participar del mundial.

Detrás de cada logro deportivo hay una historia que no siempre se ve: horas de entrenamiento, sacrificios cotidianos, viajes, frío, calor y una convicción que no se negocia. Esa es la base del camino que recorrieron Felipe González y Juan Cruz Álvarez, quienes lograron representar a Alta Gracia en un Mundial, llevando el nombre de la ciudad a lo más alto del Beach Handball.

El sacrificio invisible que sostiene los sueños

Llegar a una instancia mundialista no es producto del azar. Es el resultado de una rutina exigente que no entiende de excusas. “Hay mucho sacrificio. No importa si hace frío o calor, hay que ir a entrenar igual”, resume Juani, dejando en claro que la constancia fue clave para mantenerse en carrera.

Felipe coincide y señala que los meses más duros fueron determinantes: “En invierno es la etapa más complicada, con el frío y la lluvia todo se hace más difícil, pero nunca dejamos de entrenar”.

El momento de la convocatoria

La noticia que cambió todo llegó en medio del esfuerzo. Ambos se encontraban entrenando en el Cenard cuando, tras la última práctica, el cuerpo técnico reunió a los jugadores. “Nos sentaron a todos y nos dijeron quiénes iban a viajar al Mundial. Cuando escuchamos nuestros nombres fue increíble”, recuerda Felipe.

Juani agrega que ese instante quedó grabado para siempre: “Después del entrenamiento del mediodía nos juntaron y ahí nos dijeron la lista. Todo el esfuerzo empezó a tener sentido”.

La familia y los amigos, el pilar fundamental

En cada paso del proceso, el acompañamiento fue clave. “La familia y los amigos son muy importantes porque siempre te ayudan para todo”, destaca Juani, reconociendo el sostén permanente.

Felipe lo reafirma: “Son los que están en los momentos más complicados, los que te bancan cuando cuesta y te empujan a seguir”.

Representar a Alta Gracia, un orgullo enorme

Vestir la camiseta y llevar el nombre de la ciudad fue una experiencia que ambos definen como inolvidable. “Representar a Alta Gracia para mí es un orgullo”, afirma Juani, quien también recuerda la vuelta: “Cuando regresamos, la gente nos recibió muy bien, fue una locura. Todos nos saludaban y felicitaban”.

Felipe destaca el acompañamiento constante: “Sentir que la gente de Alta Gracia nos estaba mirando y siguiendo fue un logro enorme. Después, al volver, escuchar todo lo que vivieron nuestras familias y amigos nos hizo tomar dimensión de lo que logramos”.

Mirar hacia adelante: lo que viene

El Mundial fue una meta cumplida, pero el camino continúa. “El objetivo ahora es llegar a la selección mayor y para eso hay que seguir entrenando, mejorar y competir en todos los torneos posibles”, señala Juani.

Felipe coincide y proyecta: “Ahora que pasamos de categoría, lo más importante es aspirar a quedar en la selección mayor. Seguir entrenando y compitiendo es la clave”.

Una experiencia resumida en una palabra

Para Juani, la definición es clara: “Esfuerzo. Cada concentración, cada viaje, cada entrenamiento fue esfuerzo para poder llegar”.

Felipe elige otra, cargada de significado: “Emociones. Durante todo el camino pasan muchas cosas por la cabeza, y lo más importante es mantenerse fuerte”.

Dos palabras, una misma historia. La de dos jóvenes deportistas que, con sacrificio y pasión, lograron cumplir un sueño y dejaron bien alto el nombre de Alta Gracia en el mundial.

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