Un equipo integrado por jóvenes de las orientaciones de Química e Informática logró ubicarse entre los 20 mejores proyectos del país en el desafío CANSAT. Su propuesta busca obtener datos ambientales y agrícolas mediante una sonda diseñada por ellos mismos. // Ver reel.
El Instituto El Obraje vuelve a destacarse en el ámbito de la ciencia y la tecnología. Un grupo de estudiantes de la institución logró avanzar a la tercera etapa de CANSAT, la competencia organizada por la CONAE, la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) y ACEMA, que desafía a jóvenes de todo el país a diseñar y construir una sonda capaz de recopilar información ambiental.
El equipo integrado por Tahiel Aguirre, Juan Argüello, Juan Almirón, Felipe Virga y Lucca Gremo obtuvo el décimo puesto a nivel nacional, un resultado que les permitió clasificar entre los 20 mejores proyectos del país de un total de 257 equipos inscriptos.
La iniciativa comenzó cuando docentes del establecimiento acercaron la propuesta a los estudiantes. “Un profesor nos comentó sobre CANSAT y nos preguntó si queríamos participar. Nos dio un tiempo para decidir y después nos anotamos. Desde ese momento empezamos a formar parte del concurso”, relató uno de los integrantes.
Los jóvenes reconocieron que el desafío superó sus expectativas. “Ha sido bastante más exigente de lo que pensaba, pero creo que hablo por todo el equipo cuando digo que nos está gustando mucho y que está siendo una experiencia muy interesante por todo lo que estamos aprendiendo”, expresó.
Una misión con impacto en la producción y el ambiente
El proyecto desarrollado por los estudiantes contempla una misión principal propuesta por la CONAE, centrada en la medición de parámetros básicos como temperatura, presión y humedad. A esto se suma una misión secundaria diseñada por el propio equipo, denominada “Deméter”, en referencia a la diosa griega de la agricultura.
La propuesta busca relevar información vinculada al sector agropecuario mediante sensores capaces de medir humedad relativa, partículas ambientales, gases tóxicos y radiación ultravioleta, además de capturar imágenes georreferenciadas para evaluar el estado de los cultivos.
“Queremos tomar diversos parámetros para obtener información útil para la agricultura. Sobre todo buscamos medir radiación ultravioleta y generar imágenes georreferenciadas que permitan observar el estado de los cultivos”, explicaron.
La investigación está orientada principalmente a Río Tercero, una de las zonas productivas más importantes de Córdoba. “Nos enfocamos en Río Tercero porque es un gran polo industrial y agronómico. La idea es realizar mediciones que permitan analizar tanto la calidad de la producción como la calidad ambiental y su impacto en la salud”, señalaron.
Del diseño artesanal al modelo 3D
El desarrollo del proyecto comenzó con una maqueta construida manualmente por los propios estudiantes. A partir de esa idea inicial, el grupo avanzó hacia un diseño digital en tres dimensiones que representa el modelo final de la sonda.
“Empezamos con una maqueta donde estaba planteada toda la idea base. Diseñamos un sistema de discos para alojar los sensores y una carcasa que protegerá los componentes hasta el momento del apogeo. Luego pudimos trasladar todo eso a un diseño 3D”, detallaron.
Actualmente esperan la llegada de sensores y componentes proporcionados por la CONAE para comenzar el armado físico del dispositivo.
Trabajo interdisciplinario y aprendizaje
El profesor Alejandro Sosa destacó con AGNoticias el compromiso demostrado por los estudiantes durante todo el proceso y valoró el acompañamiento de los docentes de la institución.
“Estoy muy feliz por el desempeño que tienen. También quiero agradecer a los profesores que les brindan espacios para que puedan participar y desarrollar todas las actividades que propone la CONAE. Han enfrentado muchos desafíos y demostraron que podían hacerlo de manera excelente”, expresó.
Sosa remarcó además el carácter interdisciplinario del proyecto. “Tenemos estudiantes de Química, de Informática e incluso un integrante que no pertenece a la promoción. Todos están unidos por el proyecto, por las ganas de aprender y de asumir una responsabilidad”.
Los jóvenes coincidieron en que uno de los mayores logros fue el aprendizaje adquirido durante el proceso. “Investigamos cómo hacer un paracaídas, cómo funcionan los sensores y las conexiones. Nadie nos preparó específicamente para esto en el colegio, pero logramos avanzar gracias al trabajo en equipo”, señalaron.
Finalmente, agradecieron el apoyo de docentes, directivos y de quienes siguen día a día la evolución del proyecto a través de las redes sociales. Y, más allá del resultado final, destacaron el valor de la experiencia.
“Si pasamos a la siguiente instancia, será una enorme alegría. Y si no, igual nos llevamos algo que vale oro: todo el conocimiento que adquirimos. Además, queremos presentar esta carga útil en la Expo Técnica del 15 de noviembre para compartir lo aprendido con toda la comunidad educativa”.
Con su participación en CANSAT, los estudiantes de El Obraje no solo representan a la institución, sino que también posicionan a Alta Gracia en uno de los programas educativos y tecnológicos más importantes del país.




