Por Raúl Pourtau, exclusivo para AGNoticias
Seguimos repasando, tal es nuestra costumbre, a figuras del tango. Aquellos que se destacaron a lo largo del tiempo y que dejaron su huella en la historia.
En la entrega pasada hicimos referencia a que íbamos a hablar de los grandes poetas del tango. Pues bien, lo haremos, pero más adelante. Queda pendiente para nuestra próxima entrega porque ahora nos vamos a ocupar de un músico que impuso su impronta en el 2×4.
No es otro que Osmar Maderna. El muchacho de Pehuajó que se hizo conocer en la gran ciudad y que allá por los años cuarenta hizo roncha entre los tangueros-
Si señores, la figura que hoy ocupa nuestro interés es el pianista, director, compositor y arreglador Osmar Maderna.
Un músico excepcional dotado de un estilo pianístico de un llamativo valor creativo. Surgió con otras jóvenes figuras en la década del 40 entre las que se distinguieron Enrique M. Franchini, Domingo Federico, Armando Pontier, Raúl Berón, Osvaldo Rovira, entre otros.
A ver… no por nada fue apodado «El Chopin del Tango».
Ya radicado en Bs.As. en el año 1939, la desvinculacion de Héctor Stamponi de la orq. de Miguel Calo, le otorgó la oportunidad de ingresar en esa agrupación, dónde empezó a desarrollar su innegable talento.
Pero por hoy, hasta acá llegamos con Maderna. Seguiremos hablando de él. Ahora, lo bueno es compartir con ustedes algunas de sus creaciones.




