En esta sección te invitamos a conocer las historias de aquellos altagracienses viviendo en diferentes partes del mundo. AGNoticias dialogó con Emma quien, con el secundario recién terminado y una decisión firme, se fue a Alemania a buscar una vida distinta. Entre bajones emocionales, trabajos nuevos y aprendizajes culturales, cuenta cómo es empezar desde cero tan lejos de casa.
En AGNoticias la sección «Altagracienses por el Mundo» ya es un clásico de nuestro portal informativo. Un espacio dónde les acercamos los lectores historias de vecinos, amigos o familiares que dejaron su ciudad natal y que ahora están viviendo diferentes experiencias alrededor del mundo. En esta oportunidad, conocemos más a la altagraciense Emma Degio.
Con solo 19 años, Emma dejó atrás Alta Gracia y se lanzó a la aventura de construir una nueva vida en Alemania. Fue una decisión largamente pensada, marcada por sus raíces europeas, las experiencias de su infancia y el ejemplo familiar. Hoy, desde Naumburg, un pequeño pueblo al este del país, reflexiona sobre el proceso de empezar desde cero lejos de casa.
“Siempre estuve muy relacionada con la cultura europea”, contó. Su mamá y su familia materna son italianos, y desde pequeña tuvo contacto con ese universo.
Viajó por primera vez a Europa a los ocho años y volvió a hacerlo a los quince, eligiendo conocer el invierno europeo en vez de Disney. También influyó su tía, hermana de su madre, que vive en Alemania desde hace casi una década. “Ver todo eso me despertó las ganas de probar qué se sentía vivir acá”.

Fue en el invierno de 2022 cuando la idea tomó más fuerza. Durante una estadía de dos meses en Europa, Emma sintió que ese podía ser su lugar. Amante del invierno, se entusiasmó con el estilo de vida, el idioma y las posibilidades educativas.
“Había empezado a estudiar alemán y me contaron que las universidades públicas son gratuitas. Me puse a investigar y pensé: ‘¿por qué no?’”.
La decisión final llegó a principios de 2023. “Tenía otras opciones, pero pensé: si no lo hago ahora, no lo voy a hacer, y me voy a arrepentir”. Inspirada también por los deseos no cumplidos de su madre —quien soñó con volver a Europa pero nunca pudo concretarlo—,se animó. “No quería eso para mí. Preferí arriesgarme y probar”.
El 4 de febrero de 2025 aterrizó en Alemania. Eligió Naumburg, donde vive su tía, para empezar esta nueva etapa. “Alemania me atrajo más que otros países. Me gusta el idioma, me gustan los desafíos, y acá tengo familia”.

Los primeros pasos: la realidad de conseguir trabajo y vivienda
Emigrar en busca de nuevas oportunidades lleva tiempo. La incertidumbre de no saber si se podrá conseguir trabajo y vivir con una mínima seguridad pesa a la hora de tomar la decisión.
Con su pasaporte italiano y muchas ganas, Emma comenzó a armar su nueva vida. Aunque ya tenía experiencia laboral en Argentina como camarera, el idioma fue una dificultad para trabajar de cara al público. “Todavía me cuesta hablar alemán. Entiendo bastante, pero no tengo el vocabulario suficiente para expresarme con fluidez”.
Empezó a buscar empleos adecuados a su nivel de idioma, y fue en un hotel donde encontró su primera oportunidad. “Hice dos días de prueba y me ofrecieron el puesto. Trabajo en la parte del limpieza, son seis horas por día y tengo seguro médico”.


El siguiente paso fue conseguir un lugar propio para vivir. A pesar de que al principio se instaló con su tía, ya tiene asignado un departamento. “Es de una habitación y está siendo remodelado. Se demoró porque casi no hay mano de obra de albañiles. Si alguien quiere venirse a Alemania a trabajar en eso, se paga bien y hay mucho trabajo”.
Emma recomienda usar aplicaciones como Kleinanzeigen para encontrar desde departamentos hasta muebles usados. “Siempre aparece algo nuevo, pero hay que estar atento a los detalles. Acá lo que vale es lo que está por escrito. Son muy puntuales, pero también se toman su tiempo”.


Proyectos y futuro académico
Su objetivo principal es estudiar periodismo deportivo. Ya investigó opciones en ciudades como Leipzig, que le recordó a Córdoba capital.
«Tienen principalmente la carrera de periodismo general, porque el enfoque deportivo está más en las privadas. También estuve averiguando y encontré algunas opciones que me gustaron, no tan caras —caro porque son privadas, claro— pero dentro de todo accesibles. Así que todavía no decidí en qué ciudad voy a establecerme para estudiar».
Pero antes deberá convalidar su título secundario argentino a través del sistema alemán, un proceso que incluye un curso llamado Studienkolleg y dos exámenes obligatorios.


“Todavía no sé en qué ciudad lo voy a hacer ni qué orientación voy a seguir. Son muchas cosas para pensar. Pero mi idea es quedarme al menos un año para darme la oportunidad de establecerme bien”.
Alemania sin filtros: lo bueno, lo difícil y lo inesperado
Emma destacó muchos aspectos de la vida alemana. “Me gusta mucho la forma de vida de la gente. Ya me siento cómoda, ya considero que este lugar es mi hogar”.
Si bien el clima fue un desafío al principio, lo valora: “En invierno hace mucho frío, pero el verano es agradable. Hoy salí con cuatro grados y al mediodía hacía veinte”.
Sobre el idioma, no lo duda: “Es complicado. Si no te gusta aprender idiomas, nunca lo vas a dominar. Pero el alemán es muy lógico, eso ayuda”. También le encuentra su costado divertido: “Lo bueno es que si insulto al aire, nadie me entiende”, dijo riendo.


La comida, aseguró, tiene cosas raras, aunque también elementos familiares: “Me gustan las Schnitzels, que son como milanesas. Y en casa de mi tía se come comida argentina. La carne no es como la de allá, pero se consiguen buenos cortes”.
Experiencias personales y consejos para aquellos que están pensando en vivir en otro país
“La preparación emocional es mucho más importante que la práctica”, advirtió Emma. Empezó a prepararse mentalmente un año antes de irse, anticipando despedidas duras como la de su hermano de cinco años. “Los bajones van a venir, pero hay que estar listo para no tomar decisiones de las que te puedas arrepentir”.
También recomendó informarse bien sobre trámites: “Yo no necesité visa porque tengo pasaporte italiano. Hice la residencia en tres días. Pero si venís con pasaporte argentino, lo ideal es venir con visa de trabajo y pasaje de ida y vuelta”.


A quienes están considerando una vida en el exterior, sugirió no solo ahorrar o estudiar el idioma, sino también estar listos para asumir un cambio profundo de identidad. Y desde ahí, reflexionó sobre su propia experiencia:
«Lo que más me marca, sobre todo viviendo en el exterior, es el hecho de ser argentina. Eso genera curiosidad. En el hotel donde trabajo, mi jefe le cuenta a todo el mundo que soy argentina, como si fuera algo especial. Y en cierto punto, me hace sentir bien».
La joven vive en un pueblo chico, donde no es común encontrar gente de otros países. “Ser distinta también tiene su lado positivo. Me gusta eso: el hecho de ser, de alguna manera, una especie rara”.
Volver a Argentina: lo que se gana y lo que se extraña
Pese a que extraña a su familia y amigos, Emma siente que puede esperar. “No es una nostalgia que me haga querer volver ya. Hace un mes quizás te decía otra cosa, pero ahora las cosas se acomodaron. El primer mes fue durísimo, pero todo mejora”.
Una promesa con una amiga que vive en Inglaterra la ayudó a sostenerse: ambas se comprometieron a quedarse al menos seis meses antes de decidir si volver o no. “Y ahora estamos bien. Tenemos trabajo, somos felices”.


“Lo que más me gusta es el desafío de crear por primera vez una vida en otro país, por mis propios medios, sin depender de nadie”.
Sin embargo todavía no sabe si se quedará definitivamente en Alemania o se moverá a otro país europeo, su intención es seguir construyendo.
Por ahora, regresar a Argentina está en sus planes solo como vacaciones. “Siempre voy a tener familia allá, un hogar que me espera. Pero ahora quiero ver qué vida puedo construir acá”.




