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La Educación sobre la Mesa

La Educación sobre la mesa. Hoy «Repitencia, repetir para un mismo resultado» (Parte 1)

La Educación sobre la mesa. Hoy "Repitencia, repetir para un mismo resultado" (Parte 1)
Por Laura Iglesias (Especial para «La Educación sobre la Mesa»)

En los últimos años se ha desarrollado una importante cantidad de indagaciones relativas al análisis de la repitencia. La mayor parte de la bibliografía coincide en señalar la poca efectividad y eficiencia de la retención de grado. La conclusión principal señala que esta práctica se encuentra en retroceso en los sistemas educativos del mundo pero que, si su supresión no va acompañada de medidas sistémicas de prevención y apoyo, esta acción no tendrá mayores consecuencias sobre el mejoramiento de la calidad de la educación.

La idea actual de Educación Para Todos refrendada en el Foro Mundial de Educación 2015 en Incheon, que llama a garantizar no solamente el acceso universal de todos los niños y niñas a la educación primaria sino también su conclusión a término colisiona abiertamente con una práctica excluyente, selectiva y segregadora como la repitencia.

El propósito que nos guía

Tal como marca Blat Gimeno, (1985:15): “El problema es más hondo y habría que plantearlo en torno a las finalidades de la escuela primaria para apreciar si la selectividad, que en cierta manera implica la no promoción, tiene congruencia con dichas finalidades”. Otro trabajo enfatiza que “la repetición escolar […] es una de las manifestaciones perceptibles de la inadecuación de los sistemas escolares contemporáneos a las condiciones, posibilidades y necesidades concretas y diferenciadas de la población y, en particular, de esa gran mayoría de alumnos provenientes de los sectores sociales menos favorecidos”. (OIE-UNESCO/UNICEF, 1995).

Diversos estudios llevados a cabo en sistemas educativos disímiles refutan el concepto de “repitencia como solución” para el aprendizaje, destacando los problemas que apareja su institucionalización. En consonancia con lo antedicho Cosnefroy y Rocher (2005) afirman que: “La repetición de los mismos contenidos con los mismos métodos y, en ocasiones, el mismo docente, no se revela, salvo excepciones, como una medida suficiente para poner en nivel a los alumnos”.

En general, estos trabajos coinciden en señalar que la repitencia: 1. Deteriora la autoestima de los alumnos; 2. No es eficaz, es decir, no mejora el rendimiento a largo plazo de los alumnos; 3. Aumenta el gasto educativo; 4. Es poco objetiva.

La estima que suma

El aula, espacio de confluencia de modos de sentir, de expresión, de percibir, de palabras y silencios, de señales que lo dicen todo, o no dicen nada, de aquello que no vemos o no queremos ver, en fin, es ese lugar, con personalidad propia, los docentes/profesores aprendemos a conocerlos y mirarlos, a ellos, los estudiantes, de maneras únicas.  Es aquí, es este contexto, que cobra sentido el aporte de especialistas que “señalan que los repitentes tienden a subestimar sus propios niveles de competencias, y que la precocidad de la repitencia amplifica este efecto. Asimismo, indican que los alumnos repitentes presentan bajos niveles de motivación para el estudio y experimentan como un castigo personal y una estigmatización (por parte de sus compañeros anteriores, sus compañeros actuales, el cuerpo docente y en ocasiones hasta por parte de sus propias familias) la decisión de haber sido retenidos en el mismo curso.”

Pedagogía para que sucedan cosas

Si lo vemos desde el aspecto pedagógico, otro aspecto sobre el cual coinciden gran parte de los estudios relevados,” consiste en que el rendimiento académico a mediano y largo plazo de los alumnos que han sufrido un evento de repitencia es peor que aquel de alumnos que con el mismo rendimiento académico han sido promovidos. En palabras de Cosnefroy (2005): “Dicha medida [la repitencia] es presentada como ineficaz desde el punto de vista pedagógico: un repitente progresa durante su segundo año, de todos modos, progresa menos que un alumno con las mismas características y que promociona al grado siguiente”. Es decir que el dispositivo de la repitencia, pensado en sus orígenes como medio para solucionar los problemas de la falta de adquisición por parte de los alumnos de los conocimientos mínimos suficientes para la promoción, no sólo no enmienda la situación, sino que genera inconvenientes aún mayores.

Cerrando este encuentro

Terigi (2009) Señala que: El fracaso escolar masivo […] se define en numerosas instancias, en eventos evaluativos en los que un maestro o un profesor deciden que un alumno no aprende o no lo hace en los ritmos y de las formas en que se espera. Es crucial reflexionar sobre el grado hasta el cual el alumno (y su posible destino de fracaso) está expuesto a la comprensión del profesor en ese momento evaluativo. La comprensión del profesor es un atributo de la situación educativa, menos evidente que la presencialidad o la simultaneidad, más sutil, pero también operante…

   “el proceso de decisión de la repitencia está marcado por la subjetividad. […] La disparidad de prácticas de repitencia parece señalar una ausencia real de equidad”.

(Cosnefroy, 2005)

Fuente: Documento Promoción del Ministerio de Educación de la Nación. CFE. 2016.

  Mi más sentido afecto para un lector especial que ahora me acompañará desde otro lugar.

¡¡¡Hermoso domingo para [email protected]!!!

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